Scissor Seven: El fenómeno del ‘donghua’.
- Uncategorized
- enero 20, 2026
Por: Miguel Angel Solis
Desde su irrupción en la escena internacional en 2018, la animación china (conocida como donghua) ha buscado un título que sirva como estandarte de su potencial creativo y técnico. Ese título llegó de la mano de He Xiaofeng con Scissor Seven (originalmente titulada Killer Seven en su país de origen). Lo que comenzó como una propuesta excéntrica y de bajo presupuesto bajo el sello de AHA Entertainment, se ha transformado en un fenómeno global de culto que hoy reside con orgullo en el catálogo de Netflix, desafiando las convenciones del anime tradicional japonés.
Un asesino con tijeras y mucha mala suerte

La premisa de Scissor Seven es, por decir lo menos, refrescante dentro del saturado género de la acción. La historia nos sitúa en la pintoresca y surrealista Isla del Pollo, donde conocemos a Siete, un joven amnésico que, impulsado por su ambición de recuperar sus recuerdos y pagar una deuda exorbitante, decide convertirse en un asesino a sueldo. Sin embargo, hay un detalle: Siete no es precisamente el ejecutor más eficiente del mundo. Su arma principal no es una espada legendaria ni un arma de fuego, sino un par de tijeras que puede controlar con telequinesis.
Para ocultar sus actividades y llegar a fin de mes, Siete abre una peluquería en la isla. Esta dualidad entre el peluquero torpe y el asesino fallido es el motor que impulsa una narrativa cargada de humor absurdo, pero que esconde capas mucho más profundas de lo que aparenta a simple vista.
El equilibrio perfecto: Del humor irreverente a la épica emocional
Lo que realmente separa a Scissor Seven de otras series de comedia es su capacidad para cambiar de tono de manera magistral. En un episodio puedes estar riendo por el diseño ridículo de un enemigo o por las desventuras de Siete y su compañero, el cínico pollo azul Dai Bo, y al siguiente encontrarte frente a una coreografía de combate de primer nivel con una carga emocional devastadora.
A medida que la serie avanza, el pasado de Siete como un temido asesino de la «Liga de Asesinos de Xuanwu» comienza a filtrarse en su nueva y pacífica vida. Es aquí donde la serie brilla, explorando temas como la redención, el valor de la identidad y la idea de que nuestro pasado no tiene por qué definir nuestro futuro. Las batallas no son solo espectáculos visuales; son enfrentamientos de ideologías y corazones heridos.
Una estética propia en un mundo de imitaciones
Visualmente, la obra de He Xiaofeng es un soplo de aire fresco. Mientras que mucha de la animación contemporánea busca el hiperrealismo o imitar el estilo estándar de los grandes estudios japoneses, Scissor Seven apuesta por una estética relajada, expresiva y casi artesanal. Sus trazos, a veces simples y «garabateados», permiten una fluidez en la animación cómica que recuerda a los mejores momentos de los dibujos animados clásicos, pero se transforman en líneas nítidas y dinámicas durante las secuencias de acción de alta intensidad.
Este estilo visual, sumado a una banda sonora que mezcla el pop chino con ritmos tradicionales y sintetizadores modernos, le otorga una personalidad única que la hace instantáneamente reconocible.
¿Por qué deberías verla?
Scissor Seven es la prueba de que no se necesitan presupuestos de miles de millones de dólares para crear una historia que resuene universalmente. Es una serie que celebra lo extraño, lo imperfecto y lo humano. Si buscas una producción que te haga reír a carcajadas con situaciones disparatadas, pero que también sea capaz de entregarte una de las mejores narrativas de artes marciales de la última década, esta joya del donghua es una parada obligatoria en tu lista de pendientes.



