La historia detrás del gigante a la entrada de Querétaro

  • Arte
  • julio 10, 2025

Si alguna vez has llegado por carretera a la ciudad de Querétaro desde la CDMX o el norte del país, seguramente te ha dado la bienvenida una imponente escultura: un rostro firme, con rasgos indígenas, mirando hacia el horizonte. Es Conín, figura monumental que se ha convertido en un símbolo de identidad y memoria histórica para los queretanos.

Pero, ¿quién fue Conín? ¿Y por qué se erige su escultura a la entrada de la ciudad?

Conín: el origen de Querétaro

Conín, también conocido por su nombre cristiano Fernando de Tapia, fue un indígena otomí nacido en el actual estado de Hidalgo. Durante la primera mitad del siglo XVI, se convirtió en un personaje clave en la pacificación y fundación de Santiago de Querétaro.

Hábil comerciante, políglota y diplomático, Conín actuó como mediador entre los pueblos otomíes y los conquistadores españoles. Su capacidad para tender puentes permitió una de las pocas fundaciones de ciudades en el continente que se realizaron sin derramamiento de sangre, lo que le ha dado a Querétaro un carácter muy particular en la historia de la colonización.

Después de su conversión al cristianismo, adoptó el nombre Fernando de Tapia y fue reconocido como uno de los fundadores formales de la ciudad en 1531.

La escultura de Conín fue diseñada por el artista queretano Bernardo Luis López Artasánchez, quien también ha trabajado en otras piezas monumentales a lo largo del país. Fue inaugurada en 2002, y desde entonces, se ha convertido en una referencia visual de la entrada a la zona metropolitana de Querétaro.

Con una altura de 22 metros, fabricada en bronce y concreto, la escultura representa la fuerza, sabiduría y visión de futuro de los pueblos originarios. Su mirada firme simboliza la vigilancia sobre su tierra y su gente.

¿Dónde está?

Puedes ver la escultura de Conín justo en el entronque de las autopistas México–Querétaro (57) y la 57D (cuota), en la zona conocida como “El Mirador”, muy cerca del acceso principal a la ciudad.

Es una parada ideal para tomarte una foto si estás llegando por carretera. El monumento está rodeado de áreas verdes, miradores y un paso peatonal para verlo de cerca.

¿Por qué importa?

Conín representa mucho más que una figura de piedra. Es el recordatorio de que Querétaro fue fundada sobre el diálogo, la estrategia y la unión entre culturas. Su historia, muchas veces silenciada en los libros escolares, es una invitación a mirar con nuevos ojos el legado indígena que aún vive en las calles, nombres, costumbres y rostros del estado.

En resumen:

  • Conín fue un líder otomí clave en la fundación pacífica de Querétaro.
  • La escultura se inauguró en 2002, mide 22 metros y está hecha de bronce y concreto.
  • Es un símbolo de identidad e historia que da la bienvenida a la ciudad por carretera.

¿Ya conocías esta historia? La próxima vez que pases por ahí, dale un momento a esa mirada milenaria que te observa desde la entrada: no solo estás llegando a una ciudad, estás entrando a un pedazo vivo de la historia indígena de México.

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