Skins y Skam: Las series

  • Cine
  • noviembre 21, 2025

Si los adolescentes británicos de 2007 tuvieron Skins, los adolescentes noruegos de 2015 tuvieron Skam. Ambas series plasman lo que es ser adolescente en su respectiva época, bajo circunstancias sociales, culturales y hasta económicas distintas, pero cada una con su propia fórmula.

Fonéticamente suenan similares —y también lo son en el concepto de su trama—. Skins, traducido del inglés al español, es “pieles”, y esto cobra sentido cuando vemos que en cada capítulo muestran lo que es vivir en la piel de un adolescente diferente. Skam, traducido del noruego al español, es “vergüenza”, y también encuentra sentido cuando recordamos la pena ajena que era tener 15 años. Skam no es una copia de Skins; es más bien un tributo, un “ahora es nuestro turno”.

Porque el turno de Skins aún muestra a adolescentes vírgenes tecnológicamente: lo más cercano a un espacio digital eran los Nokias. Eran adolescentes que aún “tocaban pasto” y cuya ausencia del mundo digital los obligaba a abusar del mundo adulto. En cambio, en el turno de Skam reina la estética Tumblr de ese entonces: skinny jeans, tenis Vans y gargantillas; el turno de los hashtags en Instagram y de stalkear en Facebook; el turno también del anonimato y la instantaneidad. La serie noruega implementa las redes sociales y los mensajes como parte de su narrativa: a lo largo de la serie vemos las conversaciones digitales de los personajes, e incluso se crearon perfiles reales para cada uno.

Skam captura perfectamente lo que ahora es crecer en un mundo hiperconectado pero, a la vez, desconectado. Crecer descubriendo quién eres cuando el mundo dicta quién debes ser; la incertidumbre de hacerlo en un ambiente político poco amigable; vivir los “mejores años” de tu vida mientras cumples con la escuela, intentas encajar y te equivocas. Con cuatro temporadas y un personaje central por temporada, la serie (que incluso tuvo múltiples remakes alrededor del mundo) nos regala personajes humanos, con dudas, ambiciones, inseguridades y responsabilidades; personajes inocentes que fingen saber lo que hacen en un mundo que los trata como adultos. Personajes que exploran el enamorarse, el acoso cibernético, el slut-shaming, el ir en contra de sus ideales, el cuestionarse y vivir su sexualidad, la homosexualidad, la religión, el creer en algo o en alguien: equivocarse, más que encontrarse.

Ambas series formaron parte de las adolescencias de sus audiencias: unos aún televidentes, otros ya usuarios de sitios web. No encontraron un modelo a seguir para replicar errores, sino casi un recurso informativo, un medio para poner sobre la mesa temas aún tabú que inquietan al crecer. Y a casi 20 años de la primera temporada de Skins, y 10 del primer capítulo de Skam, los personajes y las experiencias que viven siguen siendo vigentes y afines a las audiencias de hoy en día. Porque los tiempos pueden cambiar, pero lo que se vive siendo adolescente no.

  • Citlalli Walker

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