Rótulos en México, un branding casero

Los rótulos son esos letreros pintados a mano que ves en fondas, taquerías, juguerías, ferreterías, mercerías y puestos de comida rápida. Anuncian desde “Tacos al pastor” hasta “Se hacen composturas”, y aunque muchas veces pasan desapercibidos, forman parte del paisaje visual cotidiano en México. No siguen manuales de marca ni tendencias globales: responden a la necesidad, al contexto y al pulso de la calle.

Un poco de historia

Antes de las lonas impresas y los viniles, los rótulos eran la forma principal de anunciar un negocio. Los rotulistas aprendían el oficio de manera práctica, observando y repitiendo estilos. Cada trazo, cada sombra y cada tipografía se construía a mano, lo que hacía que ningún letrero fuera igual a otro. Con el tiempo, este oficio se volvió una expresión visual muy ligada a la identidad popular mexicana.

Tipografías, colores y personajes

Los rótulos se reconocen por sus letras grandes, colores contrastantes y composiciones directas. No hay miedo al rojo, al amarillo o al verde fosforescente. A veces incluyen personajes pintados: pollos sonrientes, tortas abiertas a la mitad, refrescos sudando, o caricaturas improvisadas que explican el menú sin necesidad de palabras. Todo es claro, exagerado y pensado para verse desde lejos.

Branding casero (y efectivo)

Lo interesante de los rótulos es que funcionan como un branding hecho en casa. Sin agencias ni presupuestos enormes, estos negocios construyen una identidad visual reconocible, cercana y honesta. Un buen rótulo comunica qué se vende, cómo sabe y hasta qué ambiente tiene el lugar. Y muchas veces resulta más memorable y bonito que un logo genérico sacado de internet.

Además, es una solución accesible: más barata que la impresión digital y con la ventaja de ser única. Un rótulo no se repite en cadena; pertenece a ese negocio y a ese barrio.

Arte callejero con función

Aunque no siempre se les llama arte, los rótulos son una forma de arte callejero funcional. No están hechos para museos, sino para sobrevivir al sol, la lluvia y el paso del tiempo. Aun así, hoy muchos diseñadores, fotógrafos y artistas los documentan y reinterpretan, reconociendo su valor estético y cultural, incluso inspirando a diseñadores gráficos a evocar esa esencia mexicana.

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