Artivismo 2026: El muralismo queretano ya no es de bronce

El paisaje visual de Querétaro está experimentando una metamorfosis profunda. Lo que durante décadas se entendió como muralismo —aquella expresión monumental, institucional y estática, metafóricamente asociada con el «bronce» del siglo XX— ha cedido el paso a un movimiento vibrante, efímero y profundamente democrático. En este 2026, el muralismo local ha dejado de ser una pieza de museo al aire libre para convertirse en una herramienta de artivismo, donde la identidad se construye a golpe de aerosol, pincel y esfuerzo colectivo.

El surgimiento de un nuevo bloque creativo

Una de las señales más claras de esta evolución es la consolidación de un nuevo movimiento local integrado por nueve artistas queretanos. Este colectivo ha decidido romper con el aislamiento del taller para tomar la ciudad como su lienzo principal. Su objetivo no es solo decorar, sino visibilizar el talento local y reclamar el espacio público como un territorio de expresión legítimo.

El impacto de este grupo ya es tangible en arterias vitales de la ciudad. Un ejemplo emblemático se encuentra en la Avenida Universidad, donde los muros han dejado de ser barreras de concreto para transformarse en ventanas narrativas. Estos murales no solo captan la atención de quienes transitan diariamente, sino que funcionan como un manifiesto visual de que el arte en Querétaro está más vivo y presente que nunca en las calles.

De la autoría individual al poder de lo colectivo

El muralismo contemporáneo en la ciudad ha dado un giro radical respecto a la visión del «autor monumental» único. Hoy, la tendencia se inclina hacia el arte colectivo y participativo, donde la obra no pertenece a una sola firma, sino a la comunidad que la habita.

Un hito de esta transición ha sido el proyecto realizado en el Centro de Arte Emergente (CAE) con motivo del aniversario de la ciudad. En este espacio, la creación se democratizó por completo: cientos de personas se sumaron para plasmar íconos locales y visiones personales de lo que significa ser queretano. Este tipo de intervenciones rompe la jerarquía tradicional del arte; aquí, el ciudadano común se convierte en coautor, dejando su huella en una obra que refleja una identidad múltiple y diversa, imposible de capturar por una sola persona.

Temáticas: Identidad, conciencia y leyendas

El contenido de estas obras también ha evolucionado. Si bien el muralismo clásico se centraba en la historia oficial, los muralistas y artivistas de hoy buscan crear conciencia social y explorar la identidad desde ángulos contemporáneos. Las temáticas actuales en los muros de Querétaro abarcan desde:

  • Reivindicación Social: El uso del espacio urbano para visibilizar problemáticas y luchas actuales.
  • Rescate del Folklore: La integración de leyendas locales reinterpretadas con estéticas modernas, conectando el pasado místico con el presente urbano.
  • Transformación del Entorno: La capacidad de convertir zonas grises o descuidadas en puntos de referencia cultural que generan orgullo y sentido de pertenencia en los barrios.

Un legado que respira en las calles

A diferencia de los monumentos de bronce que buscan la eternidad a través de la rigidez, el nuevo muralismo queretano acepta su naturaleza cambiante. Aunque el estilo evolucione y los materiales se adapten a las nuevas tecnologías y lenguajes urbanos, la esencia permanece: el muralismo sigue siendo un legado vivo.

En 2026, el arte en Querétaro no se contempla desde la distancia; se vive, se camina y, sobre todo, se construye entre todos. La ciudad se ha convertido en una galería dinámica donde el artivismo asegura que las paredes sigan hablando, cuestionando y celebrando la identidad de una sociedad en constante movimiento.

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