El Cerro de las Campanas, el altar de cantera.
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- mayo 12, 2026
Por: Miguel Angel Solis
Hay lugares que guardan el eco de la historia en cada rincón, y el Cerro de las Campanas es, sin duda, el más emblemático de Querétaro. Este promontorio rocoso, ubicado al poniente del Centro Histórico, ha pasado de ser un campo de batalla a un símbolo de soberanía nacional. Pero, ¿qué es lo que realmente ocurrió en estas laderas?
1. El enigma del nombre: Las piedras que cantan
Antes de ser un escenario político, el cerro ya era famoso por su naturaleza. Su nombre proviene de unas rocas fonolitas (piedras sonoras) que, al ser golpeadas unas con otras, emiten un sonido metálico similar al de una campana. Para los antiguos habitantes y los viajeros, este fenómeno geológico le otorgó un aura mística mucho antes de que se derramara una sola gota de sangre en su suelo.
Dato para el lector: Hoy en día, aún se pueden encontrar algunas de estas piedras cerca de la cima, recordando el origen geológico de este sitio sagrado.
2. 19 de junio de 1867: El fin de una corona
El Cerro de las Campanas entró en los libros de historia mundial a mediados del siglo XIX. Tras el sitio de Querétaro, que duró 71 días, el archiduque Maximiliano de Habsburgo se rindió ante las fuerzas republicanas del general Mariano Escobedo.
Fue en la ladera de este cerro donde, la mañana del 19 de junio de 1867, Maximiliano, junto a sus generales leales Miguel Miramón y Tomás Mejía, enfrentaron el pelotón de fusilamiento. Con este acto, el gobierno de Benito Juárez envió un mensaje contundente al mundo: México no aceptaría más intervenciones extranjeras ni monarquías impuestas. Se dice que las últimas palabras del emperador fueron: «Voy a morir por una causa justa, la de la independencia y la libertad de México. ¡Que mi sangre selle las desgracias de mi nueva patria! ¡Viva México!»

3. La Capilla de Maximiliano: Un rincón austriaco en Querétaro
Años después de la ejecución, en 1901, el gobierno de Austria solicitó permiso para levantar un monumento en memoria del archiduque. El resultado fue la Capilla de Santa Isabel de Hungría, una pequeña estructura de estilo neogótico construida con cantera rosa.
Lo curioso de este recinto es su sobriedad; es un espacio de silencio que contrasta con la magnitud del evento que conmemora. Dentro, se encuentra una cruz de madera sencilla, hecha con los restos de la embarcación Novara, la misma que trajo a Maximiliano a México y la que finalmente llevó sus restos de vuelta a Viena.
4. El Coloso de la República: Benito Juárez
En el centenario de la victoria republicana (1967), el cerro experimentó una transformación radical. En la cima se erigió un monumento monumental a Benito Juárez, una escultura de 13 metros de altura esculpida en piedra volcánica.
La ubicación no es casualidad: la estatua de Juárez mira hacia el horizonte, elevándose por encima de la capilla austriaca, simbolizando visualmente el triunfo definitivo de la República sobre el Imperio. El museo que se encuentra en la base del cerro complementa la experiencia, ofreciendo una narrativa detallada del proceso de la Reforma.
5. El cerro hoy: Patrimonio y Educación
Actualmente, el Cerro de las Campanas es un pulmón verde dentro de la ciudad y forma parte integral de la vida universitaria, al estar rodeado por las instalaciones de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ). Es un lugar donde las familias caminan entre árboles, pero donde la historia sigue vibrando bajo sus pies.
Caminar por sus senderos es recordar que Querétaro fue, por unos instantes, el centro del mundo; el lugar donde se decidió el destino de una nación y donde el eco de las piedras sigue contando la historia de quienes dieron su vida por sus ideales.



