Los 9 niveles del Mictlán

De lo más humano que uno puede hacer es abrazar a la muerte, no con miedo o lástima, sino como una prueba de valentía y un paso necesario para el cambio.

Bienvenido al Mictlán…

El destino final para todos aquellos que morían por causas naturales, muertes no relacionadas con el agua o que no eran niños, guerreros muertos en batalla o madres fallecidas en el parto. Gobernado por Mictlantecuhtli y su esposa Mictecacihuatl.

De acuerdo con la mitología mesoamericana, para llegar al Mictlán o el reino de los muertos, las almas debían emprender un largo viaje de cuatro años atravesando nueve desafiantes niveles.

¿Cómo era esa travesía? Agárrate, porque te vamos a contar la odisea más loca que has leído en tu vida.

Los 9 niveles del Mictlán

Bienvenido, viajero, has llegado al Mictlán. ¿Estás listo para demostrar tu coraje?

  • Nivel 1 (Itzcuintlan o Lugar donde habita el perro) Imagina que llegas a la orilla de un río, el río Apanohuacalhuia, cuya corriente es tan arrasadora que es imposible cruzarlo por ti mismo. A lo lejos ves cómo un perro Xoloitzcuintle con un hilo de algodón en su cuello se va acercando a olfatearte. Sólo agarrándote de ese frágil hilo podrás cruzar al otro extremo del río. La pregunta es: ¿qué tan amable fuiste con los perros en vida? Pues de eso dependerá si el tierno pero poderoso Xoloitzcuintle decide ayudarte. ¿Acaso te condenaste a vagar sin rumbo por la orilla toda la eternidad?
  • Nivel 2 (Tepectli Monamictlán o Lugar en que se juntan las montañas) Xolito te deja pasar y llegas al reino de Tepeyollotl, el dios de las Montañas y los Ecos. Divisas dos montañas tan enormes que pareciera que se funden con el cielo. Se te pide que corras entre estas dos montañas para llegar al siguiente nivel, mas estas dos montañas se abren y chocan entre sí constantemente, por lo que si no corres lo suficientemente rápido, quedarás triturado en el momento. ¿Qué tan bueno eres calculando el momento idóneo para accionar?
  • Nivel 3 (Iztepetl o La montaña de obsidiana) Logras pasar al otro lado de las montañas sólo para encontrarte con un despiadado sendero repleto de filosas navajas de obsidiana. Esta piedra volcánica que en vida fue usada por los mesoamericanos para crear desde artilugios domésticos, militares y religiosos ahora está siendo usada en muerte de manera purificadora para desgarrar el alma de tu cuerpo. ¿Estás preparado para despojarte de todas tus pertenencias y vanidades terrenales?
  • Nivel 4 (Itzehecayan o Lugar donde hay mucha nieve) Tu alma, más ligera, llega al reino de Mictlampehécatl, dios encargado de llevar el invierno del Mictlán a la tierra. Te encuentras en un paisaje congelado donde la nieve cae eternamente y los vientos son tan gélidos que cortan como cuchillas. Caminas y caminas con dificultad por siete collados hasta que llegas al octavo y quinto nivel, Pancuecuetlacayan.
  • Nivel 5 (Pancuecuetlacayan o Lugar donde la gente se voltea como bandera) Te adentras en un llano desértico azotado por vientos tan violentos que desafían la gravedad. Te levantan y lanzan en todas direcciones como si fueras una delgada bandera al viento. ¿Los dioses te piden resistir los vientos o fluir con ellos?
  • Nivel 6 (Timiminaloayan o Lugar donde la gente es flechada) Despeinado, ganas el favor de los vientos, que te dirigen a un sendero en donde llega lo perdido: tú y un montón de flechas de obsidiana usadas en batallas terrenales, que salen disparadas de un lado a otro impidiéndote el paso seguro. Mientras esquivas su filo, en el borde de un río negro observas unos grandes ojos que te devuelven la mirada. Es Xochitonal, una gigantesca iguana encargada de vigilar el paso de las almas de este nivel al siguiente. ¿Conseguirás cruzar?
  • Nivel 7 (Teocoyohuehualoyan o Lugar donde es devorado el corazón) Te presentas en el segundo hogar de Tepeyollotl, el dios jaguar, pensando que el reto más grande había sido el viento y la obsidiana, sólo para darte cuenta de que estos habían sido una preparación para lo que te acecha. Escuchas gruñidos entre los árboles y empiezas a temer, pues te encuentras rodeado por cientos de jaguares que abrirán tu pecho, sacarán tu corazón y lo devorarán; y he aquí la treta… Tú debes dejar que lo tomen. En la cosmovisión prehispánica, el corazón era el hogar del impulso vital y el misterio de la existencia, por lo que perderlo era esencial en el camino al Mictlán.
  • Nivel 8 (Izmictlán Apochcalolca o Lugar de aguas negras y neblina) Se acerca el fin del ciclo, pues apareces en donde desembocaba el río Apanohuacalhuia. Sin tu núcleo de vida, estás listo para cruzar una vez más, pero esta vez, tú solo… Respiras y te adentras en el río más y más mientras sientes cómo todo el mundo físico que quedaba en ti (cuerpo, heridas, posesiones) desaparece.
  • Nivel 9 (Chicunamictlán o Lugar del descanso eterno) Libre y agotado, te adentras en una neblina tan espesa que no distingues nada a tu alrededor. La calma te hace reflexionar lo difícil de tu trayecto y cómo cada prueba es un reflejo de lo vivido en tu vida humana. Al dejar ir el sufrimiento, eres recibido con los brazos abiertos al Mictlán por Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl, el señor y la señora de la Muerte.

Curiosamente…

La creación misma de la humanidad está ligada al Mictlán. Cuenta la leyenda que Quetzalcóatl viajó al lugar de los muertos para conseguir los huesos sagrados con los que daría forma a los seres humanos. Tras sortear las mañas de Mictlantecuhtli, el dios logró llevar los huesos a Tamoanchan, los molió en una vasija preciosa y los bañó con su propia sangre para darles vida. Por eso se dice que venimos del Mictlán, y al morir, simplemente regresamos a casa.

¿Conocías todos los niveles que las almas tenían que cruzar?

Por: Ximena Nápoles

Créditos ilustraciones: @maximedesigner_ (Pinterest), México Desconocido.

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