
Del mural al NFT ¿evolución?
- Arte
- agosto 17, 2025
El arte nunca se queda quieto: del muro a la pantalla, del spray al blockchain, siempre encuentra nuevas formas de expresarse y sorprendernos.
Hablar de murales es hablar de comunidad. Desde los de Rivera y Orozco hasta los que vemos en barrios actuales, el muralismo ha sido un arte público, directo y colectivo. Está ahí, en la calle, abierto para cualquiera que pase. Esa es su magia: no necesitas pagar entrada ni entender de arte para disfrutarlo.
Ahora bien, el siglo XXI nos ha cambiado las reglas del juego. Con la llegada de lo digital, y más aún con los NFT, el arte encontró un nuevo espacio: la blockchain. De pronto, una ilustración digital, un GIF o incluso la foto de un mural pueden convertirse en un bien coleccionable, único y negociable.

La pregunta es: ¿esto enriquece al arte o lo convierte en un simple activo de inversión?
Probablemente es un arma de doble filo. Por un lado, los NFT abrieron la puerta a miles de artistas que antes no tenían dónde exhibir ni vender. Ya no hace falta esperar la llamada de una galería para mostrar tu trabajo: basta un clic. Pero, por otro, también han alimentado la especulación y han convertido obras en fichas de un juego de mercado que poco tiene que ver con el arte en sí.
Lo interesante es cuando ambos mundos dialogan. Murales que cobran vida con realidad aumentada, artistas callejeros que tokenizan sus obras para que no desaparezcan con una capa de pintura gris, o piezas híbridas que existen tanto en el espacio público como en el metaverso. Ahí es donde surge la chispa creativa que realmente transforma.

Quizás lo importante no es elegir entre mural y NFT, sino entender que el arte siempre se mueve hacia adelante. Lo hizo en las cuevas, en las calles, en las galerías y ahora en la nube. Y si algo está claro es que, donde haya un ser humano con ganas de expresarse, habrá un nuevo soporte esperando.
¿Tú qué opinas?