Por qué las calles del Centro de Querétaro no siempre se llamaron así

Por Alejandro Lujan

Madero fue antes la vieja Calle Real, Corregidora llevó el nombre de otra Josefa distinta y Pasteur guarda una historia bastante más oscura de lo que parece. Así cambiaron de nombre las calles que caminas todos los días. Camina por Madero, Corregidora o Pasteur y lo más probable es que nunca te preguntes de dónde salió ese nombre. Son calles, están ahí, siempre se han llamado así. Menos de lo que parece.

Durante la época colonial, casi ninguna calle de Querétaro tenía un nombre oficial en el sentido moderno. La gente las identificaba por apodos, anécdotas o vecinos famosos. Para el siglo XIX ya se habían registrado casi 300 de esos nombres populares en la ciudad, muchos de ellos bastante más pintorescos que los actuales.

Todo cambió entre 1914 y 1916. Con el triunfo del movimiento constitucionalista, el gobierno decidió borrar buena parte de la nomenclatura virreinal del centro y sustituirla por nombres de héroes de la Independencia y la Revolución. Solo se salvaron las calles de la periferia, que hasta hoy conservan nombres como Estío, Otoño, Primavera o Invierno.

La avenida Madero, por ejemplo, fue durante generaciones la Calle Real, el eje principal de la traza colonial de la ciudad. Con el paso de los años se le conoció también como El Comercio y como 5 de Mayo. En ese proceso de renombramiento de 1914-1916 se decidió honrar la memoria de Francisco I. Madero, asesinado poco antes, y el nombre se quedó hasta hoy.

Algo parecido, aunque más curioso, pasó con la actual avenida Corregidora. Antes de llamarse así, una parte de esa calle se conocía como Josefa Vergara, en honor a María Josefa Vergara y Hernández, una filántropa queretana del siglo XVIII que destinó toda su fortuna a hospicios, escuelas y orfanatos. Cuando llegó la ola de renombramientos, esa parte de la calle cambió a Corregidora, esta vez en honor a otra Josefa completamente distinta: Josefa Ortiz de Domínguez, La Corregidora. Hoy, muy cerca de ahí, todavía existe una calle Vergara que conserva el apellido de la primera benefactora, así que en el centro conviven, sin que casi nadie lo note, dos homenajes a dos mujeres que se llamaban igual.

La actual calle Independencia tiene una historia distinta. Antes se le conocía como «Las Malfajadas», porque según la tradición oral ahí vivió una familia de mujeres que llamaba la atención por su forma poco convencional de vestir para la época. Y luego está Pasteur, una de las avenidas más transitadas del centro, que debe su nombre actual al científico francés Louis Pasteur. Antes de eso, se le conocía popularmente como «Del Descanso». El motivo no tenía nada de amable: por ahí pasaban los condenados a muerte camino a su sentencia en la Alameda Hidalgo, y era el tramo donde se les permitía detenerse un momento antes de continuar.

Otras calles del centro, como Juárez o Manuel Acuña, no esconden un misterio detrás del nombre. Son homenajes directos a un expresidente y a un poeta, colocados durante esa misma reorganización de la nomenclatura urbana que buscaba llenar el centro de referencias a la historia nacional. Nada de esto se nota caminando de prisa. Pero basta con levantar la vista al letrero de cualquier calle del centro para toparse con una capa de historia que ya casi nadie recuerda: nombres borrados, nombres repetidos, nombres que cambiaron de dueño sin que la calle se moviera un metro.

La próxima vez que camines por el centro, fíjate en el nombre de la calle. Detrás de cada uno hay, casi siempre, otro nombre esperando a que alguien lo recuerde.

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