Mentiras a la inversa por Alejandro Lujan

En la escena cultural de Querétaro, la adaptación inversa de Mentiras se ha convertido en una propuesta que va más allá de reinterpretar personajes. La producción toma la esencia del clásico musical y la traslada a una narrativa protagonizada por hombres, explorando temas como la vulnerabilidad, el dolor emocional y las estructuras de género que aún persisten dentro de la sociedad. Para la directora del proyecto, el verdadero desafío no estuvo únicamente en adaptar el texto o transformar las canciones, sino en cuestionar ciertas ideas normalizadas sobre la masculinidad.

“Uno cree que no tiene tan presente el machismo hasta que empieza a construir algo así y se da cuenta de muchas cosas”, comentó en entrevista para Pulse.

El proceso creativo implicó reconstruir completamente la obra desde una perspectiva emocional distinta. Cada diálogo y cada interpretación fueron trabajados con el objetivo de evitar la parodia y crear personajes humanos, sensibles y complejos. La directora destacó que gran parte del trabajo consistió en llevar a los actores a explorar emociones que comúnmente se esconden detrás de la imagen tradicional del hombre fuerte. La motivación principal detrás de esta versión surge de una idea clara: los sentimientos no pertenecen a un solo género.

“La cuestión del engaño, de la traición, del sufrimiento y del amor no es exclusiva de hombres o mujeres. Ambos sienten, ambos lloran”, explicó.

Más que invertir personajes, la obra busca abrir una conversación sobre cómo la sociedad suele invisibilizar las emociones masculinas. Desde esa visión, Mentiras en su versión inversa intenta desmontar la idea de que los hombres deben permanecer firmes, indiferentes o emocionalmente contenidos. Parte importante de esa construcción se refleja en el trabajo actoral. Emilio Cisneros, integrante del elenco e intérprete de Daniel, señaló que el proyecto le permitió conectar con una sensibilidad distinta sobre el escenario.

“Hay que abrazar ese lado sensible y no hacernos los fuertes todo el tiempo”, expresó.

Sin embargo, más allá de la inversión de personajes, la propuesta termina convirtiéndose en una reflexión colectiva. La obra plantea que desmontar los estereotipos emocionales no depende únicamente de hombres o mujeres, sino de un trabajo conjunto para entender que la sensibilidad, el dolor y la vulnerabilidad forman parte de la experiencia humana de todos.Desde el escenario, Mentiras en versión inversa no busca señalar culpables, sino abrir una conversación donde tanto hombres como mujeres puedan reconocerse desde la empatía y dejar atrás las ideas que durante años han limitado la forma en que expresamos lo que sentimos.

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