¿Museo del juguete?
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- Artesanías, cultura, San Miguel de Allende
- julio 20, 2026
Ubicado en el corazón de San Miguel de Allende, «La Esquina» Museo del juguete popular mexicano, este museo demuestra que los juguetes son mucho más que un pasatiempo para niños. Son pequeñas cápsulas de historia que hablan de cómo crecieron distintas generaciones de mexicanos, de los materiales que utilizaban los artesanos y de la enorme creatividad que existe en cada rincón del país.
La Esquina alberga una colección permanente de más de 3,500 juguetes populares mexicanos, reunidos durante más de seis décadas por la maestra Angélica Tijerina. La colección está formada por juguetes elaborados artesanalmente con madera, barro, cartón, tela, palma, hojalata y muchos otros materiales que durante generaciones han pasado por las manos de artesanos mexicanos.

6 salas, infinidad de juguetes
Abierto de martes a sábado de 10:00 am a 6:00 pm y los domingos de 11:00 am a 4:00 pm. El recorrido del museo está dividido en cinco salas permanentes y cada una tiene una personalidad completamente distinta.
La primera, Jugando a la casita, está dedicada a muñecas de distintos materiales, acompañadas de diminutos muebles, cocinas y accesorios que demuestran que las miniaturas siempre han tenido un encanto especial.
Después viene Compañeros inolvidables, donde aparecen animales, medios de transporte y toda clase de juguetes hechos con barro, madera o cartón. Es imposible no detenerse a observar los detalles de cada pieza.
Una de las salas más llamativas es La Feria, porque recrea toda la magia de las ferias tradicionales mexicanas. Hay carruseles, ruedas de la fortuna, sillas voladoras, máscaras, alcancías e instrumentos musicales en miniatura que parecen congelar esos fines de semana donde lo más emocionante era subirse al juego mecánico más alto… o convencer a alguien de comprarte un algodón de azúcar.
Otra de las salas lleva por nombre Geografía del Juguete, y probablemente resume muy bien el espíritu del museo. Aquí se reúnen piezas provenientes de distintas comunidades artesanales del país, incluyendo obras ganadoras del Concurso Nacional del Juguete Popular Mexicano. Es un recordatorio de que cada región tiene sus propios materiales, colores, técnicas y formas de jugar.

No solo vas a mirar
Una de las cosas más bonitas de La Esquina es que busca que los visitantes entiendan cómo nacen estos juguetes. Por eso también organiza talleres impartidos junto con maestros artesanos, donde más que aprender una manualidad, conoces el proceso creativo detrás de técnicas que han pasado de generación en generación.
La idea no es salir convertido en artesano profesional, sino valorar todo el conocimiento que existe detrás de una pieza hecha completamente a mano. Porque hacer un trompo, una muñeca o un caballito de madera requiere mucho más que habilidad: implica conocer materiales, herramientas y procesos que tardan años en dominarse.
También hay espacio para conversar
Además de sus exposiciones, el museo organiza conversatorios donde artesanos, investigadores y especialistas hablan sobre patrimonio cultural, arte popular y tradiciones mexicanas.
Es una forma de demostrar que los juguetes también pueden abrir conversaciones sobre identidad, memoria y cultura. Después de todo, casi todos compartimos algo en común: crecimos jugando.

Un museo que despierta la nostalgia
Quizá lo más bonito de visitar La Esquina es darte cuenta de que muchos de ellos siguen pareciéndose a los que usaban tus abuelos, tus papás o incluso tú cuando eras pequeño.
En una época donde la mayoría de los juguetes tienen pantallas, baterías o conexión a internet, recorrer este museo es un recordatorio de que durante décadas bastaron un trompo, un balero, una muñeca de trapo o un carrito de madera para pasar horas enteras jugando.
Y quién sabe, quizá al salir descubras que nunca dejamos de ser niños. Solo cambiamos los juguetes por responsabilidades… y ahora las vitrinas del museo nos ayudan a reencontrarnos, aunque sea por un ratito, con esa parte que todavía sigue ahí. Así que la próxima vez que visites San Miguel de Allende, pasa un ratito a La Esquina


