El museo que nadie visita como tal
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- agosto 26, 2026
Por Alejandro Lujan
Hay museos que tienen puertas, horarios y boletos. Y luego está el MARUM, donde basta con caminar por Querétaro para entrar a una exposición. En distintos puntos de la ciudad, las paredes comenzaron a convertirse en lienzos que cuentan historias a través del color. El Museo de Arte Urbano de México, impulsado por Nueve Arte Urbano, reúne decenas de murales realizados por artistas locales, nacionales e internacionales, con la intención de llevar el arte fuera de los espacios tradicionales y convertir el espacio público en parte de la experiencia cultural.

Pero quizá lo más interesante del proyecto no está solamente en los murales, sino en lo que ocurre alrededor de ellos. Una pared intervenida cambia la manera en que se mira una calle. Un espacio que antes podía pasar desapercibido comienza a llamar la atención de quienes caminan por ahí todos los días. Para algunos vecinos es simplemente una pintura; para otros, es una transformación de su propio entorno.
Ahí aparece una pregunta que pocas veces se hace cuando hablamos de arte urbano: ¿qué sucede cuando una obra de arte deja de pertenecer a una galería y empieza a formar parte de la vida cotidiana?
El MARUM plantea precisamente eso. Su propuesta busca impulsar la plástica monumental en espacios urbanos y generar procesos culturales relacionados con la identidad y la transformación social.

Y aunque los murales pueden convertirse fácilmente en una fotografía para Instagram, detrás de cada pared existe una historia distinta: quién la pintó, por qué eligió ese lugar, qué pensaban los vecinos antes de verla terminada y qué significa para ellos ahora. Porque quizás el verdadero museo no está en las paredes. Está en la forma en que una ciudad comienza a verse diferente a sí misma. En Querétaro, caminar también puede convertirse en una forma de visitar una exposición. Solo que aquí no hay boleto de entrada, ni guardias, ni una sala que indique dónde empieza y dónde termina la obra. Solo hay que levantar la mirada.


