¿Por qué 10 things I hate about you es tan querida?
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- febrero 15, 2026
Estrenada en 1999, en plena fiebre de las comedias adolescentes noventeras, la cinta 10 cosas que odio de ti dirigida por Gil Junger parecía, en papel, una más del montón: preparatoria estadounidense, romance improbable, estereotipos juveniles y un soundtrack pegajoso. Pero algo hizo clic.

Una adaptación con más fondo del que parecía
La película está inspirada en The Taming of the Shrew de William Shakespeare, donde vemos a dos hermanas con personalidades opuestas, y que terminan por afectar y medio definir la vida de la otra. Trasladando la historia al contexto de una preparatoria moderna, la película no se limitó a copiar la trama: reinterpretó el conflicto desde una mirada más contemporánea, especialmente en la construcción de uno de los personajes principales: Kat Stratford, interpretada por Julia Stiles.
Kat no era la típica protagonista romántica complaciente. Era sarcástica, feminista e incómoda. Y para finales de los 90, eso marcaba una diferencia dentro del cine adolescente comercial. Por el contrario, su hermana menor Bianca, es dulce, obediente y con uno que otro pretendiente por ahí.
El momento Heath Ledger
Y luego está Patrick Verona, el papel que consolidó a Heath Ledger como el crush definitivo de una generación. «Contratado» para enamorar a Kat y lograr que Bianca pueda salir también con chicos, Patrick es pintado como un chico malo y rebelde, que le interesa poco la escuela, aparentemente sin sentimientos, hasta que conoce a la mayor de las hermanas.
La escena en la que canta “Can’t Take My Eyes Off You” en las gradas del estadio no solo se volvió icónica; se convirtió en uno de esos momentos que resumen por qué el cine romántico funciona: vulnerabilidad disfrazada de espectáculo.

¿Fue un éxito?
En taquilla, sí: fue rentable y conectó con su público objetivo. Pero su verdadero éxito llegó después con las retransmisiones en televisión, el auge del DVD y más tarde el streaming la transformaron en película de culto millennial. Se convirtió en esa cinta que se revisita por nostalgia, por confort o por simple gusto.
El regreso de la estética de los noventas también ayudó a poner la película de nuevo en el radar de las generaciones que no vivieron el estreno de 10 things I hate about you, captando especial atención Kat Stratford, con un estilo que ha influenciado mucho para ser replicado. También, su discurso casi al final, (que de ahí nace el título) hacia Patrick, es una escena donde podemos ver no a la Kat que todos ven, con su poker face, vemos una Kat con sentimientos (como cualquier persona), que por más que quisiera odiar, no puede.
No redefinió el cine, pero sí ayudó a moldear el imaginario romántico de finales de los 90 y principios de los 2000. Porque más alla de hablar de romance adolescente, habla sobre la identidad, las expectativas sociales y de lo que implica mostrarse vulnerable enfrente de otras personas. Combina humor ácido con ternura sin volverse empalagoa, y encapsula una época muy específica sin sentirse completamente anticuada.
