Woody Allen y la cultura de la cancelación

Woody Allen aseguró no estar seguro de querer seguir haciendo cine, esto lo esobosó en el marco de la presentación de su nueva película, la número 50, Coup de chance, en el Festival de Venecia. De momento, él admite que no está seguro de querer hacer más largometrajes. Por un lado, el cineasta de 87 años se lo piensa dos veces antes de enfrentarse nuevamente a la labor “tediosa y poco glamorosa” de reunir dinero, y por otra parte, lo desanima la idea de producir cintas que, a las dos semanas de su estreno teatral, terminen en alguna plataforma de streaming.

“Creo que culturalmente no estamos en un lugar maravilloso. Ciertamente no en el cine”, dijo en su entrevista para la revista Variety.

En la 80° edición del Festival Internacional de Cine de Venecia, el veterano director afirmó que la cultura de la cancelación es una tontería, tras ser cuestionado por Variety acerca de si él albergaba la sensación de haber sido cancelado.

Afirmó que, independientemente de las acusaciones que lo persiguen y de básicamente haberse convertido en una persona non grata en Hollywood, hoy por hoy, él no percibe un cambio drástico en su manera de hacer cine.

“Me parece una tontería. No pienso en ello. No sé lo que significa ser cancelado”, comentó a Variety. “Sé que a lo largo de los años todo ha sido igual para mí. Yo hago mis películas. Lo que ha cambiado es la presentación de las películas. Trabajo y para mí es la misma rutina. Escribo el guion, recaudo el dinero, hago la película, la filmo, la edito y sale. La diferencia no viene de la cultura de la cancelación. La diferencia es la forma de presentar las películas. Ese es el gran cambio”.

A principios de los años 90, Allen enfrentó la acusación de su exesposa Mia Farrow de presuntamente haber abusado de su hija Dylan. La denuncia condujo a dos investigaciones que finalmente desestimaron los cargos, debido a la falta de evidencia que respaldara la versión de que el cineasta neoyorquino era un agresor sexual. No obstante, con la llegada del #MeToo y la conversión de Hollywood en una industria más consciente respecto a los abusos sistemáticos —principalmente contra mujeres— que durante años sucedieron en sus entrañas, la opinión pública condenó al octogenario realizador y los estudios en EE.UU. poco a poco le fueron cerrando las puertas, así como también una infinidad de actores y actrices de renombre. Sin embargo, él no lo considera una razón para dejar de hacer películas.

“No es lo suficientemente desafiante como para ser un factor”, dijo Allen hablando sobre las actuales dificultades para convocar talento de prestigio y conseguir financiamiento en su país natal. “Tan no ha sido lo suficientemente desafiante que con los años, yo sigo haciendo películas. Lo que resultó muy difícil fue el COVID. Eso fue un gran reto”.

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