La Casa del Faldón: El monumento al orgullo herido que hoy es el alma de San Sebastián

En el corazón del antiguo barrio de San Sebastián, justo al cruzar el río que dividía la ciudad de los nobles de la ciudad de los «naturales», se levanta una casona que es, al mismo tiempo, una joya arquitectónica y el recordatorio de un berrinche histórico. La Casa del Faldón no solo es uno de los edificios más bellos del Querétaro del siglo XVIII, sino que es el escenario de una de las leyendas más curiosas sobre la justicia y la altanería en la Nueva España.

La Leyenda: Un tirón que costó una fortuna

La historia nos traslada al año 1731. El protagonista es Don Fadrique de Tobar, un caballero español de linaje distinguido, pero de un temperamento arrogante y difícil. Cuenta la leyenda que durante una importante procesión religiosa en las calles del centro, el carruaje de Don Fadrique se encontró de frente con el del Alcalde Ordinario de la ciudad.

En aquella época, el «derecho de paso» era una cuestión de honor. Ninguno de los dos estaba dispuesto a retroceder. La discusión escaló rápidamente hasta que Don Fadrique, perdiendo los estribos, asomó medio cuerpo por la ventanilla de su coche para insultar a la autoridad. En el forcejeo o en el intento de los guardias por calmarlo, uno de los oficiales alcanzó a sujetarlo de su casaca, arrancándole violentamente un faldón (la parte trasera o faldilla de la prenda).

El veredicto fue inmediato: por desacato a la autoridad e insultar a un representante de la ley, Don Fadrique fue sentenciado a un «destierro» simbólico pero humillante. Se le ordenó vivir «fuera de la traza de la ciudad», es decir, del otro lado del río, en el barrio de San Sebastián, que en ese entonces era considerado una zona para la clase baja y la población indígena.

Como respuesta de orgullo, Don Fadrique decidió construir allí la casa más imponente de la zona, para demostrar que, incluso en el «destierro», su poderío seguía intacto. Desde entonces, el pueblo, con ese ingenio característico, bautizó la propiedad como «La Casa del Faldón».

Arquitectura con eco de nostalgia

Ubicada en la esquina de las calles Primavera y Felipe Luna, la estructura es un ejemplo magnífico de la transición barroca. Lo que más destaca son sus balcones de hierro forjado y su imponente fachada, que parece observar con desdén hacia el centro de la ciudad, tal como lo hacía su dueño original.

El diseño de la casa refleja la dualidad de su historia: por fuera, una fortaleza de piedra que resguarda la privacidad; por dentro, patios que alguna vez albergaron la opulencia de la nobleza española que se sentía injustamente tratada por las leyes de la Corona.

    Leave Your Comment Here